Recarga de los vehículos eléctricos

La autonomía de un vehículo eléctrico depende en gran medida de la capacidad de sus baterías. Aquellos vehículos eléctricos que estén destinados a recorrer media y larga distancia, tienen una mayor necesidad de realizar una recarga más rápida o sucesivas cargas rápidas. De entre las tecnologías actuales  la más común es la recarga por cable, mientras que la recarga por inducción se va abriendo paso para algunas aplicaciones.

Los tipos de carga se pueden clasificar por potencia, en este caso tenemos:

  1. Carga lenta o convencional (2,2 / 3,7 kW):  con este nivel de potencia, el proceso de carga de la batería tarda unas 8 -10 horas para un coche medio. Esta solución es la adecuada para recargar el vehículo eléctrico durante la noche. También es el estándar para la mayoría de vehículos híbridos enchufables que se recargan en 2 o 3 horas. Para obtener la potencia de salida de 3,7 kW hay que instalar el denominado “wallbox”.
  2. Carga semi-rápida (11 / 22 kW): disponible asociado a una estación de carga, es la solución destinada a las ciudades. Esta conexión trifásica a 400V permite a los vehículos eléctricos que soporten estos niveles de potencia recargarse en pocas horas.
  3. Carga rápida (50 kW o superior): este tipo de carga es de corriente contínua a un máximo de 50 kW para vehículos equipados con conectores CCS o CHAdeMO mientras que para los Tesla con Superchargers permiten cargas de hasta 120 kW. Una recarga del 80% se realiza en menos de 20 minutos.
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